miércoles, 9 de agosto de 2017

Archivo de almas 2: El destierro de los feos


«Si caminas a mi alrededor te resbalarás con mi ánimo» (Santiago Bernal)
 
 
 
Prefacio
     Cuando Dios ahoga sin necesidad de apretar
 
Santiago Bernal continuaba leyendo el archivo de almas en el otro mundo. Después de leer, releer, rabiar, morderse el labio inferior y apretar el puño de su mano libre al destrozarse la vista con tanta perfección escrita —es decir, musculitos prediseñados, supuestos hombres de verdad y testosterona andante— siguió pasando páginas hasta verse sorprendido por un nuevo título: “El destierro de los feos”.
            —Esto apunta a sufrimiento anticipado… —se dijo, con un sobrecogimiento tan atroz que sintió dolor en sus (ajá) imperfectos músculos. Su tez quedó lívida, y aunque hacía escasas horas que había dejado de ser cadáver y ello suponía el no seguir tan pálido como una vez lo fueron las hojas que leía convertidas ya en amarillentas páginas— parecía echar de menos su rostro color tiza, y así llevarse con él el tono siniestro que solo su otro yo, aquel que escribió algo de un fracasado al borde de la locura, plasmó en sus terroríficos textos. El susto le dejó tal que así.
            Armándose de valor, y una vez que se vio seguro después de varios segundos apretando los párpados con fuerza, con tanto miedo como deseo al mismo tiempo, los levantó para empezar a leer.
            El nuevo archivo decía…
            «En el siguiente texto se recogen las obras muertas del todopoderoso (y lo de muertas no es una forma de hablar). De todos es sabido que Dios se encargó, se encarga y se encargará de dar vida al ser vivo, al ser humano y al deshecho humano (esto último son las meteduras de pata que se ocultan al mundo, y que solo la malvada sociedad se atreve a calificar así. Lo dejan a la vista como ridículo resultado, pero por más que quien lo sufre se pregunta ese querido y odiado: “¿por qué a mí?” no puede más que echarle la culpa a una tal “genética”. Se dice que llegó a crear a hombres (a puros machos, perdón) tan perfectos que ninguno se atrevió a fallarle, y en el momento de ponerles delante a una mujer, jamás de los jamases (hasta la fecha) ni uno solo se ha sentido capaz de rechazarla. Hasta el momento, solo el gran maestro ha podido cederle el paso a una paloma teniendo en sus manos la gran oportunidad de crear vida por el método tradicional… ¿Solo él? No, en verdad él y aquello en proyecto de macho, pero que quedó en esa fealdad desterrada; básicamente, aquello que no es guapo y no está bien hecho. A todos esos les dijeron: como para el mundo no valdréis una mierda, dejad que los verdaderos hombres tomen pan y mojen con su cuerpo. Vosotros encargaos de tratar bien y no disfrutar nunca de la vida. Llorad, llorad hasta cansaros, que ese macho perfecto se encargará de que vuestras lágrimas se vean acompañadas por las de las mujeres que los desean. El deseo se convierte en sufrimiento y el sufrimiento se origina por puro deseo… Lo único que se valorará de vuestro cuerpo será un hombro, donde ellas llorarán la pérdida del ser perfecto hasta que encuentren a otro y dejen de lloraros. Cuando lo pierdan (a la mañana siguiente, después de una noche loca) volveréis a sentir humedad en vuestra parte más valorada… Dios, como buen inventor, fue más allá y quiso crear la perfección, y según dicen (aunque es mentira) cometió un error de cálculo. Creen que se le  fue de las manos y separó la cabeza del cuerpo, dejando auténticas maravillas a la vista y cerebros en el más que triste abandono… Muchos piensan que se equivocó, pero yo creo que él no tiene ningún fallo. Pensó que en la vida tenía que haber de todo, y que ni el guapo tienen la culpa de ser guapo ni el feo la de ser feo. Ambos resultados son válidos para caminar por el mundo; el problema está en los ojos de quienes no aprenden a ver más allá de lo que tiene delante. Así que queda demostrado que, Dios, no se equivocó; más bien hizo la prueba para ver si el ser humano (ambos sexos) es capaz de valorar lo verdaderamente importante de la vida. Después de millones de años esta lección sigue en el aire, archivada en una carpeta del firmamento, en donde dice: “MENTES CERRADAS”, y recoge a las personas feas que sufren, a las personas con defectos que sufren, a las personas que nacieron amando a otro de su mismo sexo cuando la misma sociedad que discrimina a esos feos y malformados se empeña en creer que el amor solo es algo entre un hombre y una mujer; recoge a los maltratadores, y recoge a las mujeres, donde su sexo opuesto continúa menospreciándolas, solo siendo útil para según qué cosas, como por ejemplo trabajar de esclavas y recibir una noche loca sin opción a continuarla al amanecer…   Y los cuerpos desgraciados con cabeza perfecta en la parte de arriba —justo en el lado opuesto a donde se ven perfectos los puros machos— se pasaron el resto de sus días acatando la orden (y se la pasarán). Creo que con inmensas ganas de desobedecer, pero sin posibilidad alguna de dar el paso (cosas de la genética. Perdón, de la vida).  La verdadera historia se cuenta en estas páginas, y solo los muertos tienen acceso a ella».
            —Y… ¿De verdad nunca pensó en evitarlo? se preguntó Santiago, esperanzado de que tal vez alguien se haya salvado del sufrimiento y la burla.
            Comenzó a pasar páginas desesperadamente, dando tantas vueltas al libro por encontrar la respuesta que parecía tener en las manos un cubo de rubik.
            Santiago siempre fue un hombre (si leyera el cómo acabo de referirme a él me besaría sin descanso de la cabeza a los pies) que se distraía con el vuelo de una mosca, y por más que se empeñara en encontrar algo, si otra cosa interesante se le cruzaba en el camino, se olvidaba por completo de la primera opción.
            En mitad de ese desesperado “rebuscar” halló un nuevo título que no podía dejar en el olvido: “El ansiado “te quiero” de un desgraciado”.
            Sin darse cuenta, había encontrado lo que tanto buscaba.
 
El ansiado “te quiero” de un desgraciado”
 
Mi hogar es un espacio pequeño y oscuro desde hace meses. Tengo vida, aunque al mismo tiempo es como si yo no existiera. No puedo moverme ni salir de esta pesadez que me oprime; alguna vez me revelo y suelto dos o tres patadas, sin embargo no me desahoga. Respiro, sí, pero no por decisión propia. Sufro un ahogo constante, y quiero que este sufrimiento finalice de una vez por todas.
Oigo, oigo mucho, aunque nadie crea que pueda ser posible. Lo que más llega hasta mí es el llanto. Sé que alguien llora, y a pesar de que parece que me separa un mundo de esas lágrimas, para mí es como si estuvieran a mi alrededor. Hay una voz femenina que se queja a diario, constantemente; y una masculina que intenta no hacerlo, y sin embargo, también llora a escondidas. Casi no lo escucho, pero sé que derrama lágrimas cuando nadie está a su lado. Creo que es por aquello de que “los hombres no lloran”. No obstante, cuando se creó al hombre y a la mujer, a ambos les dieron sentimientos, y estos van unidos a las lágrimas.
Ellos piensan que no escucho nada, pero llevo meses así y es una auténtica tortura; más, sabiendo que mi vida va a finalizar sin haberla empezado. Sufren porque saben que me voy a morir, y encima no puedo hacer nada por ellos.
Quiero cariño; quiero saber lo que se siente cuando alguien te dice palabras bonitas, te tiene entre sus brazos y llora contigo de alegría, no de pena, que eso es lo que me va a tocar. Quiero levantar los párpados de una vez, y no que nadie me los vaya a cerrar sin saber lo que es ver la maravilla de la vida. Quiero decirles a mis padres: “os quiero, papás”; que sepan que de verdad los quiero, y que no sufran. No voy a poder hacer nada de eso, y siempre me quedaré con las ganas, pensándolo cada día de mi segunda vida en un lugar más allá de las estrellas. Estaré solo, acordándome todo el rato de mi madre, de mi padre, de recordar sus voces distorsionadas, pero sin saber cómo eran sus rostros. Nunca he podido verlos,  ni los veré. Recordaré el llanto de mi madre al saber que me va a perder, y también las palabras de consuelo de mi padre hacia ella, a pesar de que él esté más hundido.
No sabré jamás lo que son los besos, y debe ser algo bonito porque mi padre siempre se los está dando a mi madre. Ella dice que le encantan, y más cuando está triste.  Lo mismo le pasa con los abrazos, pero de eso me hago más una idea porque siempre estoy abrazado a mi madre, aunque ella no lo entienda. Soy un inculto sin posibilidad de aprender, solamente voy recopilando datos de lo que escucho con mucha atención, en un periodo de aburrimiento y a la espera de que llegue mi hora.
Sé que soy su hijo, que los niños vienen de un padre y de una madre, de una pareja, y que somos el fruto de su amor. Creo que eso es algo de estar juntos, de quererse y de darse cariño. No los he visto nunca, pero no me hace falta para saber que les quiero, sobre todo a mi madre, que carga con el peso más importante y ha hecho todo lo posible porque yo pudiera ser feliz junto a los dos. No puedo decirle que no esté triste, que no pasa nada y que tiene que ser feliz siempre. Nunca me olvidará, recordará mi pérdida toda su vida, pero estará mucho mejor con el paso de los años, y con ayuda de mi padre y de mis hermanos (cuando tenga más hijos).
Me gustaría poder llorar como ella, pero tampoco sé qué se siente cuando ese sufrimiento de agua salada recorre las mejillas. No sé lo que es sentir nada;  no sé nada de la vida, ni la conozco. Soy un feto de siete meses dentro de un vientre sin luz. Mi existencia se acabará en cuanto nazca, y jamás tendré nada de lo que he mencionado. No veré a mis padres, ni sentiré sus brazos entre mi cuerpo, no podré secarles las lágrimas, ni las notaré; y no sabré lo que es un beso suyo. Estoy atado a algo que me conecta con mi madre y con su mundo exterior, algo que ahora se mueve, y una cantidad de gritos espantosos me atormentan. Ella se queja mucho, llora más y grita. No sé qué le pasa.
Hay algo que me empuja y quiere sacarme de esta bolsa que me ha mantenido con vida hasta ahora. Hay luz, ¡algo resplandece!, pero mi madre sigue quejándose. ¡La voz de mi padre está más cerca que nunca! Le dice que respire y que no se preocupe por nada, que él no la soltará.
 Siento muchas manos que me cogen, y voces a mi alrededor. Hay una que dice de llevarme con mi madre. Mis párpados intentan levantarse; lo hacen en parte,  dejando algo de luz que me vuelve a cegar.
¡Esa debe ser la cara de mi madre! ¡Siento sus brazos entre mi pequeño cuerpo! ¡Me puede tocar!
Sus lágrimas caen ante mí, pero son de ella y no me importa que me manchen. Además parece que sonríe dentro de lo malo. Me coge, me abraza y me besa; sigo encontrándome mal pero feliz de estar junto a ella. Mi padre está a su lado. ¡Él también me besa! Su beso molesta un poco porque tiene pelos en la cara, pero no me importa. Mi pequeña mano se mueve y los nudillos rozan su barba. Está mojada; él también llora.
No lloréis, papás.
Los dos dicen que me quieren. ¡¡MIS PAPÁS ME QUIEREN!! ¡Es alucinante porque algo me dijo todo lo contrario! Sí, ¡lo juro! Una voz me dijo que no nacería, que iba a morirme por mi bien. Me aseguró que no había sido posible hacerme en condiciones, que no sería un macho que provocara deseo nunca, sino todo lo contrario. Me contó que al nacer se reirían de mí por ser feo y por estar mal hecho, que nadie me querría nunca, ni mis papás ni ninguna chica. Jamás, y que me llamarían desgraciado. Que mi vida sería un auténtico calvario y cada día que pasara ansiaría sentir un beso, un abrazo y un te quiero, pero que nunca lo tendría por más que viviera… Esa voz ha querido lo mejor para mí, y aunque hablar de muerte me da susto sin saber por qué, la voz está segura de que esto es mi salvación. Lo último que me dijo es que a él lo llamaron Iván y que vivió lo que no quiere que yo viva, y que a pesar de ponerle nombre, todo el mundo lo conoció por “fracasado”.
Mi vida se acaba, pero soy el más feliz del mundo. Estuve siete meses dentro de mi madre y sabiendo que me iba a morir. Pensaba que nunca cumpliría mi sueño, pero al fin lo he logrado.  He visto algo del rostro de mis padres, he notado sus brazos entre mi cuerpo y he sentido sus abrazos y sus besos; he notado las lágrimas por las que tanto he preguntado y las he secado para convertirlas en felicidad, aunque hayan sido décimas de segundo. Los dos me quisieron tener, me crearon y yo he sido el fruto de su amor (antes sentí susto al hablar de muerte, ahora alegría al hablar de amor, y tampoco lo entiendo). Me dieron la vida y los estaré esperando en el cielo, cuidando de que no estén tristes y procurando que no lloren demasiado. Cuando vuelva a verlos, después de muchos años, espero devolverles mi amor de hijo, y también decirles: “Os quiero, papás”.
 
Epílogo
  Cuando Dios aprieta pero no ahoga
 
Después de leer el relato, Santiago Bernal encontró la ficha de alma del pequeño de la historia y la de sus padres. Por lo visto, los tres se unieron en el cielo. Jamás le dijeron al bebé nada de que estaba mal hecho, lo trataron como alguien especial. Para ellos siempre fue su “machito único”, y nunca dejaron de darle amor.
           
«Si me dejas caminar a tu lado no dejaré que te resbales nunca» (Un fracasado llamado Iván).

2 comentarios:

  1. Hola amigoooooooooo , sorpresa agradable de ver de nuevo un escrito , es difícil y a la vez interesante meterse en la piel del personaje , a veces creo que eres un poco cruel y otras le das una inocencia al personaje que se hace querer , creo que ahí es donde radica que uno quiera a ese muchacho raro , pero tal vez pq es único .
    Y estoy muy contigo en la frase " Dios aprieta pero no ahoga".
    Un fuerte abrazo y quiero ya ese libro así que te me dices y te mando pelas jajajaja.

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    1. Hola, Campi. Hacía mucho que no te veía por aquí, jajaja. Sí, a veces soy muy cruel, pero porque el mundo es cruel y solo reflejo lo que les ocurre a los demás. Es así de triste. Creo que las personas que se sienten diferentes tienen algo de especial, y a veces se las quiere y otras se las daña haciendo como que se las quiere de verdad... La vida es así, y hay de todo en el mundo. ¡¡Otro pedazo de abrazo para ti, y millones de gracias!! Sí, jajaja. Escríbeme cuando quieras para lo del libro. Que tengas buen fin de semana :)

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